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Luis Carlucho Martín

Como los marineros, en cada puerto un amor, Simón Bolívar, aunque era el líder del Ejército a caballo, en cada paraje una conquista, un corazón palpitando, un gran romance, que da constancia de aquel antihéroe, hombre débil ante las tentaciones y derrotado ante el sexo bello, amó profunda y entregadamente a un sinnúmero de mujeres de varias partes del mundo. Así era él. Punto.

La historia registra una suerte de cronología romántica del caraqueño, que ante la sobrevenida y temprana partida de su única esposa, Doña María Teresa Josefa Antonia Joaquina Rodríguez del Toro y Alayza , buscó compañía y sosiego en bellas y famosas damas que no negaron en brindarle esa cuota de cariño que quizás reclamaba desde su orfandad.

Él, el grande, demostró en sus cartas, en su vida y en su accionar, que el amor y la guerra, que la pasión y la entrega, que la victoria y la divinidad, van de la mano pero hay que luchar con constancia para mantenerlas.

Sus primeros amores

María Ignacia Rodríguez de Velasco es la Güera Rodríguez, criolla de la sociedad colonial de México a la que conoció Bolívar cuando apenas tenía 16 años. Lo catalogan como un amor a primera vista con esta dama rebelde, de ideales liberadores, que destaca entre las primeras mexicanas divorciadas .

Por ella, Bolívar fue rival, en el arte del romantiqueo, del Barón Alejandro von Humboldt y de Agustín de Iturbide.

Bolívar continuó su viaje a Europa donde conoció a una prima lejana, la francesa Fanny Du Villars. Coqueta y elegante. Tuvieron un apasionado romance por lo que Bolívar la llamaba La Adorable Fanny, con quien laparentemente engendró a su hijo Eugenio. Eso dicen algunos cronistas de la época.

Muy influyente en la vida de Simón. Con ella, logra Bolívar integrarase a la alta sociedad parisina que le inoculó ideales libertarios e independentistas.

Además era ella su consuelo y su apoyo. Se hicieron pareja, de lo que quedó constancia pública en varios documentos…

“…estuviste en mi alma en peligro, conmigo presidiste los consejos de gobierno, tuyos son mis triunfos y tuyos mis reveses, tuyo es también mi último pensamiento y mi pena final” le escribió el 13 de diciembre de 1830, a cuatro días de su muerte.

Amores que salvan vida… y patria

Según varios documentos Bolívar salvó su vida, in extremis, en varias oportunidades, gracias, precisamente a sus compañeras sentimentales.

El 6 de agosto de 1814, en el marco de la emigración a Oriente, Bolívar se sintió algo acorralado. Y abrazándose con su amante, la bella Pepita Machado, se apuntó en la sien para suicidarse ante aquel duro momento de la Expedición de Los Cayos. Ella, valientemente, hizo fuerzas y logró desarmar al Libertador.

Pepita lo siguió a todos lados, incluso a los campos de batalla y murió en Achaguas, víctima de tuberculosis en 1820.

En otro episodio, en Jamaica, el Libertador sucumbe ante la irresistible belleza de la morena ojos verdes Luisa Cróber, quien por llevarlo a su aposento, sin saber, le salva la vida, ya que unos sicarios asesinaron al amigo del Libertador, Félix Amestoy, quien erróneamente ocupaba esa noche su hamaca…

En su condición de viudo, casi héroe, guerrero, inteligente y líder discursivo, Bolívar era una tentación para todas las damas. Conoce así a la margariteña Asunción Jiménez, a quien amó apasionadamente en un corto romance.

También fue amante de Isabel Soublette, hermana de su fiel compañero, el general Carlos Soublette. Aseguran que incluso le regaló una mansión en Angostura para su intimidad.

En su paso hacia Los Andes quedó impactado por la belleza de la campesina, de Capacho, Juana Pastrano. A su regreso fue a buscarla pero su madre se la escondió en su aldea Piedra Gorda.

Después de la Batalla de Boyacá, una damisela colombiana, prometida del coronel Ambrosio Plaza se le brinda en amor al Libertador. Le llamaron “La Melindrosa” Bernardina Ibáñez, cuya hermana, Nicolasa, también tuvo romances con Bolívar. Todo quedó en familia

A la lista se unen los nombres de Joaquina Garaicoa, Manolita Madroño, Teresa Laisne, Bárbara y Juana de Dios Lemus; Salustiana y María de Jesús Patiño, así como Manuelita White, Teresa Mancebo, la poetisa peruana Tomasa de Suero y Larrea y hasta un amor realista, Aurora Pardo.

Amor de libertad

Su única esposa, María Teresa del Toro y después la gran Manuelita Sáez, son los amores más difundidos y conocidos de Bolívar hombre, del loco enamorado que buscó apaciguar la soledad y la falencia de amor que sufrió desde niño.

Fue justamente en esa época donde conoció a su otro gran amor, su otra madre, la que con su leche le dio vida, crecimiento y seguridad, la negra Hipólita, a quien, en retribución, Bolívar no solo le reconoce los afectos brindados a través de cartas, sino que decide declarar su libertad –y la de los suyos– porque siempre estuvieron en condición de esclavos de la familia Bolívar. Por ello, Simón se resume en un enamorado de la Libertad.

 

El Pepazo

Fuente original: Diario Digital El Pepazo https://elpepazo.com

https://elpepazo.com/bolivar-entre-el-amor-y-la-guerra/?fsp_sid=13939

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