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Gerardo Núñez Díaz

Hay espectáculos de la oposición extremista venezolana que tiene como figura principal a la ahora ciudadana panameña María Corina Machado, que rebasan los límites del absurdo para internarse en el terreno de la comedia barata. Mientras el destino geopolítico de Nuestra América se debate en los foros globales más importantes y exigentes, quienes han pedido durante años han generado violencia, caos y muerte a través de sus llamados a guarimbear, han pedido públicamente sanciones, bloqueos e invasiones al país, persisten en ofrecer funciones de circo de tercera categoría. Resulta conmovedor, por no decir ridículo, observar el estruendoso despliegue publicitario con el que la oposición extremista pretende vendernos la narrativa tragicómica de la Panameña María Corina Machado. Según sus voceros del palangrismo mediático de la prensa corporativa internacional, a la «lideresa» se le ha impedido ingresar a territorio venezolano nada menos que en siete ocasiones consecutivas. Siete. Un número bíblico, perfecto para sazonar como es costumbre, una narrativa cargado de victimismo e histeria de clase. Resulta irónico que quienes conspiraron incansablemente para promover bloqueos, sanciones e invasiones contra la patria, pretendan ahora montar un show mediático con pasaportes, fronteras y supuestos bloqueos a su retorno. La narrativa no es más que una grosera mentira puesta en escena para el consumo de sus financistas en el extranjero, desesperados por mantener viva a una figura desgastada que ha perdido seguidores y arraigo popular. Pero como diría el pueblo llano al ver tanto pataleo en el vacío: díganlo sin llorar. Quienes vendieron la soberanía al mejor postor pretenden hoy victimizarse porque el filtro natural de la dignidad republicana no les permite entrar como capataces al país que pretendieron entregar.

Esta puesta en escena cobra matices de comedia que causa risa, cuando se contrasta con la realidad del ejercicio diplomático soberano. En la 81.ª Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Venezuela no se presentó con melodramas de opereta ni llantos por redes sociales, sino con la voz firme y la presencia incuestionable de la presidenta encargada, Delcy Eloina Rodríguez Gómez. Ante el escenario multilateral más importante del planeta, la delegación bolivariana expuso la verdad irrefutable de un pueblo victorioso que ha resistido la agresión imperialista y camina hacia la consolidación de su modelo sociopolítico.

Ver a la presidenta encargada como toda una estadista, sostener la bandera de la patria soberana frente al concierto de las naciones es el antídoto perfecto contra la charlatanería de la burguesía parasitaria. Es allí, en el choque entre el trabajo estadista de la Revolución Bolivariana y la comedia pretenciosa de la oposición extremista, donde se evidencia la verdadera naturaleza del conflicto. Mientras la vanguardia socialista edifica alianzas, exige el fin del bloqueo y posiciona a la patria en el nuevo orden multipolar, la derecha extremista se dedica a chillar por cada micrófono que le ponen enfrente, lamentando que su séptima ficción no haya calado en el alma del pueblo venezolano.

En esa oposición extremista donde el circo mediático pretende vender una verdad inexistente, a través de la Panameña María Corina Machado, no hay proyecto de nación ni convicción revolucionaria; lo que presenciamos en ese show mediático es la miseria humana anclada a la genética de una clase social históricamente parasitaria, ciega ante las transformaciones estructurales e incapaz de comprender que la dignidad colectiva priva sobre el individualismo de una élite desgastada que hace mucho tiempo dejo de ser dueña del valle. Y aunque sigan recurriendo al lamento patético y al drama prefabricado para conmover a sus amos del norte, ya nadie compra su libreto trillado.

El pueblo venezolano ha madurado. Comprende con claridad histórica la diferencia entre la geopolítica de un Estado soberano que se respeta en la ONU y la pataleta de quienes conciben la política como un melodrama hollywoodense. Que continúen contando intentos imaginarios si eso consuela su aislamiento, o que salgan a chillar a la prensa internacional sus derrotas imaginarias; la Revolución Bolivariana continuará avanzando con la firmeza de la verdad socialista y el poder popular, dejando atrás las farsas de quienes nacieron para servir a imperios y nunca a su propio pueblo.

 

El Pepazo

Fuente original: Diario Digital El Pepazo https://elpepazo.com

https://elpepazo.com/cine-de-clase-del-circo-mediatico-de-la-extrema-derecha-a-la-politica-de-estado/?fsp_sid=69139

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