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Dirwings Arrieta

La sabiduría de David frente a Goliat: la vía venezolana
​En la memoria de los pueblos, la historia del joven pastor David enfrentando al gigante Goliat nos deja una enseñanza profunda: David no venció a su adversario jugando bajo las reglas del más fuerte. No usó la espada ni la armadura pesada que le ofrecían; no cayó en la trampa de medirse en el terreno donde el gigante era invencible. Supo que enfrentar un poder desproporcionado con sus mismas armas solo llevaba a la derrota. Por eso eligió su propia estrategia, su propio terreno y sus propias herramientas. Esta lección le habla hoy con fuerza al pueblo venezolano frente al imperio de los Estados Unidos.

Es claro para todos que la diferencia de fuerzas entre Venezuela y Estados Unidos es enorme. Su poderío militar, económico y financiero no se compara con los recursos de una Patria pequeña pero digna, fuertemente golpeada por años de sanciones, bloqueos y agresiones. Caer en la provocación de una guerra abierta, en el terreno militar que el imperio domina, habría significado llevar a nuestra gente a un derramamiento de sangre desgarrador. Ningún proyecto político revolucionario, por más justo que sea, puede poner en riesgo la vida de su pueblo cuando existe un camino para protegerlo. Ante esta realidad, la presidenta encargada Delcy Rodríguez ha actuado con inteligencia estratégica, evitando la trampa de la confrontation armada.

En lugar de la guerra, la Revolución Bolivariana ha decidido dar la batalla en el campo de la diplomacia, el diálogo y la negociación firme. Esto no significa ceder, rendirse ni entregar la soberanía conquistada con tanto esfuerzo. Significa defender a la Patria con astucia. Así como David cambió la espada por la honda y las piedras, Venezuela utiliza hoy la política paciente, la diplomacia y la búsqueda de acuerdos como sus verdaderas armas de resistencia activa frente a un enemigo que busca nuestra destrucción.

Esta estrategia busca evitar el sufrimiento de una guerra y tiene un objetivo claro: garantizar la continuidad del proyecto bolivariano que hemos construido junto al Comandante Chávez por más de dos décadas. Se trata de proteger el poder popular para que siga vivo y al servicio del pueblo. No negociamos por debilidad; negociamos para abrir caminos de desarrollo, lograr beneficios concretos para las familias venezolanas y romper el cerco económico. La confrontación militar solo traería ruina, mientras que la diplomacia firme nos permite avanzar y preservar la paz.

​La historia de David nos recuerda que la inteligencia, la estrategia y el amor por la vida valen más que el orgullo guerrero. Venezuela demuestra hoy que es posible resistir y vencer con dignidad, priorizando la paz, la soberanía y el bienestar de las mayorías por encima de la provocación imperialista.

 

 

El Pepazo

Fuente original: Diario Digital El Pepazo https://elpepazo.com

https://elpepazo.com/conciencia-critica/?fsp_sid=59611

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