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La presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, intervino este miércoles en la 81 Asamblea General de las Naciones Unidas para trazar las bases de una nueva etapa institucional. Durante su alocución, la mandataria reafirmó la voluntad soberana de su administración frente a los desafíos globales y nacionales, priorizando un mensaje de reconciliación y entendimiento mutuo. En el tramo central de su mensaje, la jefa de Estado priorizó un firme compromiso institucional al señalar:

«Una nueva etapa de bienestar para el renacer de Venezuela. A mi pueblo amado le digo, este no es el final de un discurso, es el comienzo de un compromiso. A la comunidad internacional le digo, Venezuela está lista para caminar de la mano de quienes crean en una relación internacional respetuosa sin intromisiones ni prejuzgamientos».

La mandataria enfatizó que el país busca dejar atrás las divisiones políticas y los conflictos estériles que marcaron el pasado reciente. En ese sentido, destacó que la reconstrucción del alma nacional constituye la máxima prioridad para el Estado venezolano, convocando a todos los sectores a cerrar filas en pro del desarrollo colectivo.

“Tenemos que aspirar a una Venezuela cuya clase política esté íntimamente comprometida con los intereses nacionales por encima de cualquier cosa y no esté secuestrada por algoritmos mediáticos”, expresó.

Asimismo, extendió un mensaje directo a los jóvenes y a los ciudadanos que migraron, asegurando que «vale la pena creer de nuevo» y construir un espacio donde las nuevas generaciones puedan prosperar en paz.

Del escenario político interno, sanciones económicas y el impacto de los eventos de 2026

El discurso abordó con crudeza las dificultades políticas y las repercusiones del bloqueo internacional sobre la economía venezolana. La presidenta explicó que «durante demasiado tiempo fuimos un país dividido entre trincheras donde el color de una bandera partidista pesaba más que el apellido común que todos compartimos», lo cual socavó el modelo de inclusión social.

A esta tensión estructural se sumaron las pruebas extremas vividas a lo largo de 2026, año marcado tanto por la confrontación con los Estados Unidos como por la catástrofe natural del doble terremoto registrado el pasado 24 de junio.

Pese al impacto devastador de estas crisis combinadas, la jefa de Estado destacó la admirable capacidad de resistencia de la sociedad. Al hacer mención de los embates de la naturaleza y la política, reafirmó que el país sabe lo que significa levantarse de entre los escombros.

De igual forma, agradeció la solidaridad global demostrada por los países de América, Europa, Asia, África y Medio Oriente durante las horas más oscuras posteriores a los sismos, subrayando que dicha cooperación refleja el verdadero espíritu fundador de las Naciones Unidas.

Una nueva invitación a Guyana para dirimir tema limítrofe

Dentro de este panorama de soberanía y resolución pacífica de controversias, la mandataria también dirigió la mirada hacia las tensiones limítrofes vigentes en la región. «No puedo dejar de mencionar en este espacio sede de la legalidad internacional nuestra reafirmación de los históricos derechos de Venezuela sobre la Guyana Esequiba y el llamado a la República Cooperativa de Guyana a resolver y volver a las negociaciones tal como lo ordena el acuerdo de Ginebra», manifestó.

En un claro gesto de diplomacia y firmeza jurídica, la jefa de Estado reiteró la postura nacional al manifestar: «exigimos a la República Cooperativa de Guyana cesar en su conducta unilateral e ilegal en el territorio Esequibo, y la convocamos a retomar de inmediato el camino del diálogo directo y el Acuerdo de Ginebra de 1966 para alcanzar una solución pacífica y satisfactoria para ambas partes».

En ese sentido, defendió que los acuerdos que más perduran «son los que provienen de negociaciones bilaterales, por encima de organismos externos».

Transición democrática, reformas estructurales y el camino hacia las elecciones

En el plano político e institucional, la mandataria anunció el inicio de una transformación democrática profunda, ordenada y verificable orientada a consolidar un Estado de derecho más eficiente. Rodríguez especificó que el proceso contempla una reforma jurídica indispensable para garantizar la seguridad jurídica de los ciudadanos y de los inversionistas, evitando cualquier forma de poder arbitrario. Al respecto, sentenció que «una nación no renace solamente reconstruyendo edificios, renace cuando reconstruye la confianza en sus instituciones».

Asimismo, la jefa de Estado ratificó de manera categórica que en el país se celebrarán comicios competitivos respaldados por un diálogo político inclusivo. «En Venezuela habrá elecciones y en esa dirección hemos iniciado un dialogo político con sectores de la oposición (…) en igualdad de condiciones para todos», dijo.

La mandataria puntualizó que la democracia se mide por la calidad de la competencia que precede a los sufragios, subrayando que las elecciones deben funcionar como soluciones institucionales y no como generadores de nuevos conflictos.

Con el respaldo de sus instituciones y el equilibrio de garantías necesarias, Venezuela busca consolidar un horizonte electoral transparente que cuente con el acompañamiento respetuoso de la comunidad internacional.

El Pepazo/Fuente: Últimas Noticias

Fuente original: Diario Digital El Pepazo https://elpepazo.com

https://elpepazo.com/delcy-en-la-onu-venezuela-esta-lista-para-caminar-junto-a-quienes-crean-en-una-relacion-internacional-respetuosa-sin-intromisiones-ni-prejuzgamientos/?fsp_sid=67835

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