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A lo largo de décadas recorriendo pasillos de redacciones, ministerios, empresas privadas e instituciones públicas, he aprendido una verdad absoluta que ningún manual de gerencia enseña: el verdadero engranaje de este país no se mueve con decretos ni con memorandos ejecutivos, sino con la discreción, la agudeza y la entrega inquebrantable de sus secretarias.

Hablar de la secretaria en Venezuela es hablar de una profesional multifacética. En nuestra compleja realidad, donde la improvisación a menudo intenta ganar terreno, ella es la muralla del orden, la memoria institucional y la primera cara que humaniza cualquier corporación. Es psicóloga cuando el jefe o el equipo colapsan, diplomática ante el cliente más difícil, y experta en logística capaz de resolver lo imposible con una llamada y una sonrisa.

He visto directores desfilar creyéndose los protagonistas de la historia, mientras el verdadero timón de la nave reposaba en las manos de una mujer capaz de anticiparse a los problemas antes de que siquiera aparecieran en el horizonte. Ser secretaria en nuestra tierra requiere temple de acero, paciencia infinita y una vocación a toda prueba.

Hoy, en su día, más allá de los ramos de flores o los formalismos de oficina, toca reivindicar su valor estratégico. A todas esas mujeres y hombres que con su lealtad sostienen el país que madruga: gracias por mantenernos a flote, por el rigor ético y por ser el corazón latiente de nuestra administración. Sin ustedes, simplemente, nada funcionaría.

Fuente original: Diario Digital El Pepazo https://elpepazo.com

https://elpepazo.com/el-verdadero-motor-silencioso-de-nuestras-redacciones-y-oficinas-cronica-de-un-engranaje-vital/?fsp_sid=74271

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