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Ante el nuevo escenario de inversiones petroleras en la región, la organización Azul Ambientalistas ha presentado una hoja de ruta estratégica para rescatar el estuario zuliano. Liderada por Gustavo Carrasquel, director general de la organización, y Yohan Flores, director en el Zulia, la propuesta busca transformar la reactivación económica en una oportunidad real de restauración ecológica.

​La iniciativa central plantea la creación de una ley que obligue a destinar el 5% de los ingresos brutos de las nuevas concesiones petroleras a un Fondo de Compensación Ambiental (FCA). Este fondo sería administrado mediante un fideicomiso supervisado por organismos multilaterales como la CAF o la FAO, garantizando así la transparencia y la ejecución técnica de los recursos.

​Un modelo de responsabilidad compartida

«No basta con limpiar superficialmente; requerimos un modelo de responsabilidad ambiental compartida que perdure en el tiempo», afirmó Gustavo Carrasquel.

Por su parte, Yohan Flores destacó que el 80% de las aguas residuales domésticas aún se vierten al Lago sin tratamiento, calificando la situación como un «riesgo crítico» si no se actúa ahora que ingresan nuevos capitales.

​Los 10 pilares de la propuesta

Para lograr un «Lago limpio y sano», la organización propone:

  • ​Reactivación de plantas de tratamiento: Concesionar instalaciones como La Arreaga o El Swiche a empresas mixtas para una operatividad 24/7.
  • ​Fondo de Compensación (FCA): Asignar el 5% de la renta petrolera exclusivamente al saneamiento del Lago.
  • ​Biorremediación a escala: Uso de bacterias autóctonas para degradar petróleo residual y controlar el crecimiento del «verdín» (cianobacterias).
  • ​Sustitución de tuberías: Reemplazo de los 28,000 km de tuberías obsoletas por tecnología con sensores de presión inteligentes.
  • ​Plan Cero Derrames: Protocolos de respuesta rápida (menos de 2 horas) con auditorías semestrales externas.
  • ​Seguro por contingencia: Creación de un fondo de indemnización para pescadores afectados por derrames o crisis de algas.
  • ​Acuicultura sostenible: Financiamiento de granjas de camarón y cangrejo azul con tecnología independiente de la calidad del agua del canal de navegación.
  • ​Gestión de plásticos: Instalación de plantas recicladoras y sistemas de recolección masiva.
  • ​Educación ambiental obligatoria: Inclusión de la cátedra «Cuidado de la Cuenca» en el currículo escolar del estado Zulia.
  • ​Protección de biodiversidad: Políticas específicas para la atención médica y recuperación de la fauna y flora afectada por el crudo.

​Un llamado a la acción

​Azul Ambientalistas enfatiza que la llegada de empresas internacionales en este 2026 debe estar condicionada a estándares de última generación. «Es el momento de decidir si el Lago de Maracaibo será una zona de sacrificio o el ejemplo mundial de restauración de un ecosistema petrolero», concluyó Flores.

 

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